David Cameron era, hasta el 13 de julio, uno
de los jefes de estado más poderoso del mundo. Primer ministro del Reino Unido,
este político conservador no pudo impedir que la población británica decidiera
abandonar la Unión Europea (UE) en la histórica votación de junio pasado. Ése
fue el factor determinante para que decidiera renunciar a su puesto y le
cediera el paso a Theresa May.
Desde que abandonó su vivienda oficial en
Downing Street, poco se ha sabido del hombre que condujo los destinos del reino
durante seis años. Eligió el perfil bajo. Tan bajo que una foto que recorre el
mundo lo muestra en soledad, comiendo pescado y papas fritas con la mano en la
banqueta de cemento de un aparcamiento.
A Cameron se lo ve con la mirada perdida, la
boca llena de comida, descalzo y el pelo no tan acomodado como solía lucir en
sus reuniones de gabinete o en sus largas exposiciones ante el Parlamento. Está
de vacaciones en una playa en Cornwall, al sudoeste de Inglaterra. En la imagen
parece un turista más, rodeado de dos jóvenes que parecen no saber quién está a
su lado y por una mujer mayor, con las manos cruzadas. Según testigos, al lado
del ex primer ministro estaría su esposa Samantha Sheffield.
A los 49 años, Cameron decidió renunciar como
primer ministro del Reino Unido luego de que los británicos votaran
favorablemente para abandonar el bloque comercial y político europeo. El líder
conservador había hecho campaña a favor de permanecer bajo el régimen
continental, pero su postura no tuvo los resultados deseados en el electorado.
El mismo día que se conocieron los resultados del referéndum, presentó su
dimisión.



No hay comentarios:
Publicar un comentario